Magos y ocultistas del siglo XX

La existencia de la brujería en el mundo de hoy es una tremenda paradoja, y no obstante, es un hecho real. C. H. Wallace dice que por cada persona que se burla de ello, hay otra creyente y, con frecuencia, un practicante de este arte fascinante. Mucha gente, por ejemplo, cree fehacientemente en los amares de amor.

«La brujeria -añade- se halla extendida por Europa, reina en Africa, es una parte aceptada de la vida cotidiana de Oriente, constituye una sombra opresiva en el Caribe, es conocidísima en América del Sur y se practica en Estados Unidos.»

Obvio es decir que los nuevos jefes políticos de Africa, hombres educados que están al frente de las flamantes repúblicas, en la actualidad utilizan -y temen- la hechicería y la magia. Por consiguiente, sería un error creer que las culturas y civilizaciones del pasado han sido borradas de una vez para siempre. El famoso «retorno de los brujos» tiene actualmente, casi finalizado el siglo XX, una verdadera significación.

El grupo de ballet contemporáneo Anexa estrenó hace unos años su obra «Aker», cuya traducción más acertada parece ser «macho cabrío». No en vano el estreno tuvo lugar mientras se celebraba en la ciudad de San Sebastián, en 1972, el 1 Congreso Nacional de Brujología.

Dicho ballet, de una gran belleza y expresividad, se pronunciaba sobre el tema de la brujología. Y, efectivamente, lo puso de manifiesto desde la abstracción que supone una danza de este tipo. José Laínez, su creador y director, manifestó su tesis con estas palabras:

-La brujería actual se puede centralizar en el mundo de la droga. Ya no se viaja, como se hacía antes, por medio de la unción del cuerpo con pócimas especiales, sino que se hace mediante LSD u otras drogas similares.

«Los amantes de Satanás pueden ser gente como nosotros, que, por medio de mejunjes, realizan viajes mentales a los mundos oscuros de la magia negra».

El ballet concluía con la transformación de un aquelarre en un festival o una danza «pop». Esta opción, por una supervivencia de la magia y la brujería en nuestro tiempo, ha sido ampliamente tratada por historiadores tan serios como el profesor Rico Avello, para quien todo lo esotérico, sobrenatural y prodigioso adquiere carácter y nueva fisonomía.